Trastorno delirante

Trastorno delirante

El trastorno delirante se caracteriza por la presencia de uno o más delirios que son recurrentes y persisten durante más de un mes. Este trastorno tiene una estrecha relación con la esquizofrenia y con el trastorno de la personalidad esquizotípica.

¿Qué son los delirios?

Son creencias fijas de un individuo que se mantienen a pesar de que haya pruebas concretas que no son reales.

Tipos de delirios

Existen varios tipos de delirios según el tipo de creencia.

  • Delirios de persecución. Este se basa en la creencia de que se está siendo perseguido o acosado por otra persona.
  • Delirios referenciales. Consiste en la creencia de un individuo de que los gestos que hace otra persona o sus comentarios siempre van dirigidos a él y que el universo siempre está dando señales referentes a él.
  • Delirios de grandeza. Es cuando una persona cree que tiene poderes o riquezas excepcionales.
  • Delirios erotomaníaco. Se refiere a cuando una persona insiste erróneamente en que otra está enamora de él o ella.
  • Delirios nihilista. Consiste en la creencia fija de que va a suceder una catástrofe.
  • Delirios somático. Se refieren a preocupaciones exageradas referente a la salud o al funcionamiento de los órganos.
  • Delirios celotípico. Cuando la persona tiene la creencia errónea de que su pareja le es infiel aun cuando no existe ningún comportamiento que lo pruebe.

Clases de delirios

Los delirios se clasifican en dos clases fundamentales: delirios extravagantes y no extravagantes.

Son considerados delirios extravagantes a los delirios que no tienen ninguna explicación humana de que puedan ser posible. Es decir, aquellos delirios que no tienen explicación y que no proceden de ninguna clase de experiencia humana. Como ejemplo de esta clase de delirio supondría la creencia de que una fuerza externa ha intercambiado los órganos vitales de una persona, reemplazándolos por otros completamente diferentes.

Los delirios no extravagantes son aquellos que, aunque pueden ser posibles no existen pruebas que los confirmen. Un ejemplo de estos sería los delirios persecutorios como la creencia de que se está siendo vigilado perseguido por la policía. Otro ejemplo de delirio no extravagante seria la creencia errónea de un individuo de que los demás siempre están en contra suya y que hace gestos y expresiones referente a él.

Diferencia entre un delirio una creencia firme.

La diferencia entre estos dos términos a veces resulta imposible de determinar. Sin embargo, la diferencia va a radical dependiendo del grado en el que se mantenga la creencia a pesar de la inexistencia de pruebas claras y razonables que prueben su veracidad.

Características del trastorno delirante

  • los trastornos delirantes traen como consecuencias problemas sociales, conyugales y laborales.
  • Los sujetos con este trastornos están conscientes de que los demás consideran sus creencias irracionales, pero ellos mismos no pueden aceptarlo.
  • Algunas de las personas pueden desarrollar comportamientos irritables y disfóricos que se entienden como una reacción a sus creencias delirantes.
  • Las personas con este trastorno pueden presentar comportamientos litigantes y antagónicos.
  • La violencia y el enfado pueden aparecer en algunos tipos de delirios, específicamente en el persecutorio, celotípico y el erotomaníaco.
  • Las personas con este trastorno pueden llegar a tener dificultades legales en especial los que presentan delirios celotípico y erotomaníaco.
  • Las personas con el trastorno delirante pueden tener un comportamiento aparentemente normal siempre y cuando no se hable o actúe en relación con sus ideas delirante.

Conclusión

Para diagnosticar un trastorno delirante es necesario tomar en cuenta algunos criterios.

  • Si el sujeto está experimentando alucinaciones estas deben estar relacionadas con el tipo de delirio y no son importantes.
  • El comportamiento del individuo es relativamente normar con excepción de las creencias delirante.
  • Los periodos delirantes deben permanecer por más tiempo que los episodios maníacos o depresivos o estos últimos no deben aparecer.
  • No se puede diagnosticar el trastorno delirante si el delirio es producto de los efectos directos de alguna sustancia o una afección médica, tampoco si el sujeto ha sido diagnosticado con otro trastorno mental como puede ser el trastorno obsesivo compulsivo o el trastorno dismórfico corporal.

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